El blog es sólo un pensamiento plagado de huellas:
"No importa la inocencia o la bondad.
Hay un fondo común en la tragedia; el enfrentamiento del hombre contra lo imposible de modificar, la vida de los mortales.
Es en definitiva, la oscuridad más intensa, imposible de entender.
El héroe se convierte en instrumento de su ruina, siendo la gran victima"
La patria es el vuelo rasante de un cóndor, sobre las cordilleras de América. Es el torrente de agua cayendo, en las majestuosas cataratas del Iguazú. Es el canto del indio…entre cerros, soles y lunas. Es el “juncadal” de las costas del Paraná. Es el silencio de la puna y sus montañas. Es un caballo con la crin al viento y el gaucho con su sombrero en la mano.
La Patria es el Glaciar Perito Moreno, es el Río de la Plata con sus grises matizados y Las costas de nuestros bravíos mares…acariciando con suavidad las blancas arenas. Es el camino desolado de la Pampa…la Patria es…Mercedes Sosa…son los hombres y mujeres que día a día construyen caminos…casas…fabricas y recogen la cosecha. Caminos de encuentros y búsquedas. La Patria…es “Nuestras Malvinas” y el recuerdo de sus tumbas. Es…la memoria de la sangre derramada…es la Patria del Bicentenario de aquel 1810, Sustentado en el presente. Nuestra Patria…la Patria…es bandera…es justicia…es igualdad. Es la luz permanente de aquella llama encendida por nuestras mujeres y hombres que entregaron la posta a nuevas generaciones. La Patria…Somos todos…lo eres tu…lo soy yo…es Argentina…simplemente Argentina.
Avenida de Mayo...el pasaje Barolo, el Castelar , el Avenida y los 36.
Cuando entre, como casi siempre el aire estaba tenso, el estaba allí con la custodia de la sigilosa luz, su mano sobre el reloj…aquel que marca el tiempo del triunfo o la derrota.
Camino cuadriculado, bicolor…observado por la aguda mente.
Recuerdo de reyes y plebeyos de blancos y negros, cabalgando para construir diagonales, custodiado desde la torre, surge altivo, gallardo, es…el rey.
La mano sobre el peón, peón que amenaza, la estrategia esta planteada, las emociones y las ansias ruedan en el ambiente.
Lo vi. desde el descanso de la escalera, el humo flotando y sus ojos fijos.
En esa quietud lo reconocí, eran los mismos rasgos, algo más envejecido, rasgos dibujados con paciencia por el tiempo, las líneas de su rostro, sus pesados parpados, más abajo la comisura de sus labios y los pelos entrecanos... era el.
Desde el remanso de la escalera… con mis pies quietos, lo ví…¿era el? Abandonado a sus sentires, recordé aquel andar de hombre ausente.
Desde mis quietos pies, desde el solitario remanso de la escalera, imagine pájaros con penachos relucientes trasportando el movimiento del enroqué sin destino…y fue desde mis quietos pies, ver el final de un recuerdo, frente al tablero de ajedrez, la misma imagen cuando levanto su cabeza…Jaque Mate…
El silencio se rompió…Jaque Mate…y mis quietos pies en el remanso de la escalera.
Extendió su mano, recibió un abrazo, camino hacia la salida…pasó a mi lado, sin detenerse.
Esa noche comprendí que no lo volvería a ver…Jaque Mate.
*periodista y escritor
(Recuerdo de Papá en los 36 billares)
domingo, 28 de marzo de 2010
"LA TORMENTA"
Las piedras Se perfilan en chispas La tormenta… paso a paso Quimera de la vida.
La muerte…sin medida Puñales de vértebras Clavando en el trayecto La tormenta…paso a paso…
Hermanados de furia Rebeldía de trapos… tremolan en el éter… como toro embravecido.
Y…la agónica tropa se transforma en venganza adulta y pegajosa… mordiendo las estrellas
El trueno en el redoble Mojado de distancias Oscuro abismo… Del espacio y el tiempo.
La lluvia sobreviene Irguiendo su látigo… Apagando los fuegos Fuegos, de la carne y el polvo.
Silenciosos acordes, de la vieja ventanita ojival.
Goyeneche y Troilo…Juárez y Cacho…
Todo junto en la pieza del hotel,
Como dibujado a pinceladas,
Con luces de cartel…temblando en la noche.
Mientras, amanece ya …
Y entre revueltos pasados,
Allí estas… llegue tarde,
Te ame…
San Telmo me atrapo,
En su magia de sueños,
Magia que me recuerda a vos,
Imagines, entre revueltos pasados.
Te conocí en sus callecitas,
Fue una mañana,
mañana de Otoño,
amanecer de San Telmo.
Tú mirada…tú forma de caminar,
Sobre aquel empedrado,
Tus pelos y sonrisas,
Muchacha de barrio…solitaria.
Supe de tu dolor,
del esfuerzo por ser,
ya no estas,
y allí…las marchitas petunias.
Te vi. en los tristes ojos,
De la vendedora de flores,
Te recordé tomada de mi mano
Partiendo rumbo al tren.
Te busque, entre los anticuarios,
Solo quedaba la imagen…
Imagen repetida, en insomnios,
Borrosa…deseada…
Hoy…volví a las callecitas de San Telmo,
El sol, juega con brillos y oscuros,
Sobre el agua detenida en el cordón,
Y otra vez…tu imagen.
Y otra vez, tu recuerdo,
volví…a comprar las petunias,
las que tú amabas,
allí te vi.…
Te vi…en los ojos, de la vendedora de flores,
la imagen desdibujada, deseada,
recordé tu nombre…Soledad,
como el de la vendedora de flores…
Eduardo V. Lococo (Periodista y Escritor)
Don Torcuato – 17 de Marzo 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
Resistir desde la verdad Por Eduardo Visco*
Los acontecimientos vividos en el senado, donde un grupo de irresponsables, están poniendo en juego la gobernabilidad de la presidenta , Cristina F. de Kirchner y como lógica consecuencia, la estabilidad del pueblo, lograda luego de cinco décadas de desgobierno, por incapacidad o intencionalidad.
Nos enfrentamos a una situación política pocas veces vivida en la historia del mundo, aunque recientemente se dio en la republica hermana de Honduras...con los tristes acontecimientos conocidos por todos.
Un hecho que ni siquiera sufrió el ineficiente gobierno del Dr. De La Rua, la oposición nunca intento oponerse, el colorario fue final con la imagen del helicóptero huyendo del barco al igual que las ratas, es de recordar que De la Rua era uno de los paladines de la UCR y contaba en su gabinete con el actual senador Gerardo Morales.
¿Qué hacemos? Desde nuestra ya vapuleada profesión de periodistas, para explicar, no solo al lector u oyente además frente a nuestros hijos…que ante una Argentina que redescubrió el camino por la soberanía, por nuestra identidad étnica, por la dignidad, un país al que solo los enemigos de la patria pueden negar, haciendo gala de una coherencia hegemónica para el agravio y la descalificación, la misma coherencia que, Jorge Luís Borges dijera “La coherencia y la estupidez, son patrimonio de los fascistas” . Desde ese lugar, no pueden entender que el Congreso de la Nación, sus diputados y senadores deben estar al servicio del pueblo que los voto como contralor de la gestión del ejecutivo, y ante los muchos aciertos de la gestión Kirchner, tienen no solo la obligación política, además ética de acompañar y fundamentalmente cuando conocen la historia reciente, y aquí me voy a permitir transcribir partes del discurso del Dr. Eduardo Duhalde al asumir como presidente en el año 2002. “La Argentina está quebrada, destruida la clase media, quebradas nuestras industrias, pulverizado el trabajo de los Argentinos, la producción y la industria están paradas, la cadena de pagos está rota y no hay circulante que sea capaz de poner en marcha a la economía Argentina”. Y continuo “el que deposito dólares recibirá dólares, el que deposito pesos recibirá pesos”.
Me pareció interesante recordar esto para tener presente el país que recibió, Néstor kirchner el 25 de Mayo del 2003. Cualquiera puede observar que la Argentina del “Año del Bicentenario” no es precisamente esa.
Impensado, que en solo siete años de gobierno y en medio de una de las crisis internacionales más fuertes de la historia, la Argentina haya alcanzado los niveles de crecimiento, integración, solidez y sustentabilidad única en su historia.
Pertenezco a una generación que vivió con intensidad distintas etapas históricas del Siglo XX , mis padres inmigrantes, me inyectaron , la “maldita obsesión” para los explotadores ; compromiso , convicción, e identificación de clase, las utopías me llevaron a acceder a una educación universitaria que me comprometió aún más en la lucha por valores solidarios.
Siento en lo personal que esta inescrupulosa “Oposición” que en el Senado de la Nación, llegaron hasta desempolvar al mayor “Entregador” del patrimonio nacional, Dr. Carlos Saúl Menem, quien firmo 504 decretos de necesidad y Urgencia (DNU), con muchos de estos mismos representantes del congreso y nunca se cuestiono ninguno, es más ni siquiera se los reviso ni desde el Congreso y mucho menos por la Justicia.
Mientras escribo, la bronca y la impotencia me invade…¿Cómo trasmitir, que la Argentina real, es la que la Presidenta detallo con didáctica claridad en el discurso, inaugurando las sesiones ordinarias del año 2010? Y no aquella que difunden, día a día los medios de comunicación monopólicos, empresarios de la comunicación.
No encuentro explicación, ante el inexistente sentido común y desinterés por el pueblo Que precisamente durante estos últimos siete años recuperaron el protagonismo político y social a través de leyes dictados en favor de los más necesitados.
No encuentro explicación a esta “diabólica” postura de una clase media identificada con la clase alta, aunados hegemónicamente con un solo fin u objetivo, desestabilizar el gobierno de Cristina Kirchner, generando un perverso juego que no permite la gobernabilidad y sus consecuencias serán volver a los años 90, solo en perjuicio de la clase trabajadora.
Como no encuentro explicación, en este final me voy a apartar de mi condición de periodista, como argentino me declaro en “La resistencia” frente a los enemigos que la historia los juzgara como se juzgan a los traidores de la patria, desde este lugar de resistencia he de continuar en defensa de la patria, de la Nación Argentina y seguiré luchando por la “Justicia Social” con la firme convicción sentimental e intelectual de que solo el pueblo es artífice de su destino, a el pertenezco.
*Periodista y EscritorConductor ”Debate Abierto” Sec. de Prensa y Difusión de la agrupación “Doctrina en Marcha” Publicado por Dotrina en Marcha en 16:47
Lo vi “desde el andén de enfrente”, con su mirada perdida, la espalda encorvada con andar lento, como si sus pies estuvieran engrillados, los arrastraba muy despacio, como símbolo del transcurrir de su tiempo.
En sus manos llevaba un viejo derruido bolso negro. Nada era armónico en sus movimientos, traté de imaginarme un pasado vital, parecía surgido de un alberge de solitarios.
Ya entrada la noche, lo percibí frente a mí, allí en la estación de “Los Polvorines”, en esa larga, tediosa, lluviosa y gélida noche, esperando el colectivo 440, ramal Grand Bourg.
Aún lo recuerdo en ese mismo instante, la lluvia era persistente cuando se acercó, desde su desánimo me miraba con avidez. De pronto, entre casi guturales sonidos y gesticulaciones, me dio a entender que quería zapatos… mis zapatos.
Llegó el colectivo…la noche estaba solitaria, parecía querer ensañarse con nosotros, deje subir primero a la señora, gorda, muy gorda, extremadamente gorda, mucho le costó alcanzar el estribo del desbaratado colectivo, subí, tomé el tercer asiento con la esperanza que el sordomudo no me siguiera acosando.
No era mi noche de suerte, ya que precisamente se sentó a mi lado. Comenzó a hablarme, mi curiosidad pudo más y pregunté sobre su vida, al llegar a la esquina de mi casa, mi intriga había crecido y decidí seguir.
Bajamos… La calle erade una enigmática quietud, barrosa y solitaria, por suerte la lluvia se había apiadado de nosotros, mientras el discordioso ladrido de aquel perro, alertaba a la cuadra que estábamos llegando, una tenue y empobrecida luz en complicidad con el viento, hacia jugar cual fantasmas las ramas de unos pocos árboles.
Nos detuvimos junto a un desvencijado alambrado, con su puerta cancel semidestruida detrás un pequeño espacio de tierra que otrora fuera jardín, a la derecha un viejo Paraíso ahuecado por el tiempo mostraba sus largos y desnudos dedos, en ese marco se encuadraba una pequeña construcción de techo bajo de chapa oxidada, totalmente a oscuras, la puerta no tenia llave,… solo la empujó… Tuve miedo, ¿con quien estaba?... ¿que hacia yo a esas horas de la noche, en ése lúgubre y abandonado lugar?...
Pensé que solo la curiosidad me había llevado, después me di cuenta que la figura de ese hombre abrumado me inspiraba ternura, protección y a la vez miedo, ya una vez adentro, un pestilente y nauseabundo olor invadió mis fosas nasales, de pronto me pareció oír un alarido… era la respiración casi entrecortada por el silencio, un gato que contribuía al mal olor, se movía felínamente entre suaves maullidos en la oscuridad.
Esteban, así se llamaba, encendió una vela, sobre la mesa aún estaban, supongo desde la mañana, dos tazas sucias, algunos platos y trozos de pan desmenuzados, todo junto a una olla quemada por la acción del fuego de leña, ya que tampoco tenían gas.
Esteban se dirigió a un viejo y semidestruido “trinchante” de donde sacó una bolsa de plástico que protegía lo que parecía su más preciado tesoro (su identidad, su pasado) aquel viejo albún de fotografías que siempre nos hace recordar que existimos, con su dedo índice y ennegrecida uña, señalaba su pasado con orgullo, a tal punto que vi resplandecer su pálido y aquietado rostro.
Comencé a sentir frió, y le prometí volver… Al salir otra vez los perros me mostraron su hostilidad, apure el paso, al legar al El Callao, solo me quedaban diez pesos, decidi tomar un remis, pero estaba cansado y agobiado ante tanta iniquidad humana.
Esa noche no podía dormir, la imagen de Esteban y su mamá que no había despertado, me atormentaban, los dibujaba en mis visiones, esperando el oscuro, cetrino y tenebroso mañana que será igual que todos los demás.
“Desde el anden de enfrente” sobrevino aquel instante, rápido, fugaz e imprevisto… El tiempo transcurrió, fue hace mucho tiempo, nada había cambiado y allí estaba Esteban, como el saber del dolor, del abandono, lo antagónico a la vida misma…
“Desde el anden de enfrente” percibí con pánico lo apocalíptico de la pobreza.
La sirena del tren cortó mi ilusión, y allí en el andén de enfrente quedó la imagen de Esteban, con sus pies engrillados al determinismo, quise vislumbrar algo distinto, desde mi credulidad y candorosa agudeza…
Ya en el asiento contrario, lo vi por última vez … el tren partió, “desde el andén de enfrente” dejando atrás, a Esteban y mis recuerdos.